| No es un buen momento para presumir ni hacer alardes de las cosas que he ganado u ofrecido para al menos poseer un lugar en el trono eterno. No es la oportunidad de crear una halo de esperanza ni sembrar emblemas en el apogeo de la póstuma civilización. Nunca hubo lugar para la creación de nuevas especies ni de nuevos sistemas de reparto, por lo que el hambre y el reproche fueron creciendo más y más; era un ciclo sin fin. Pero yo no soy quien para abordar estas historias ni para condenar a nadie. Mi historia transcurre en el desierto, De la humanidad queda bien poco. El hombre ha pasado a ser solo un numero; un concepto. Fuimos pocos los que resistimos, pero supimos creer y avanzar. Y la soledad y el destierro y el hambre pasaron a ser temas de trascendencia menor. Dejé de pensar que el cambio procedería de quienes sobrepasaron el límite de la insistencia. Mi historia es la historia de la calamidad, pero también de la esperanza. Mi renacimiento vino de la mano de la santidad; de la trascendencia. No en vano formé parte de una cuestión mayor. | De todas formas no estaba seguro de saber si el tiempo estaría disponible para un viejo como yo, que solo ha estado sobre un árbol todo este tiempo, viendo si es posible poder cambiar aquello que nunca tuvo la oportunidad de ver realmente quien era, o quien debía ser. Pero no sería de igual modo, si tuviéramos la oportunidad de creer e un sistema donde todos creciéramos en libertad. | No es un buen momento para presumir ni hacer alardes de las cosas que he ganado u ofrecido para al menos poseer un lugar en el trono eterno. No es la oportunidad de crear una halo de esperanza ni sembrar emblemas en el apogeo de la póstuma civilización. Nunca hubo lugar para la creación de nuevas especies ni de nuevos sistemas de reparto, por lo que el hambre y el reproche fueron creciendo más y más; era un ciclo sin fin. Pero yo no soy quien para abordar estas historias ni para condenar a nadie. Mi historia transcurre en el desierto, De la humanidad queda bien poco. El hombre ha pasado a ser solo un numero; un concepto. Fuimos pocos los que resistimos, pero supimos creer y avanzar. Y la soledad y el destierro y el hambre pasaron a ser temas de trascendencia menor. Dejé de pensar que el cambio procedería de quienes sobrepasaron el límite de la insistencia. Mi historia es la historia de la calamidad, pero también de la esperanza. Mi renacimiento vino de la mano de la santidad; de la trascendencia. No en vano formé parte de una cuestión mayor. |

| No es un buen momento para presumir ni hacer alardes de las cosas que he ganado u ofrecido para al menos poseer un lugar en el trono eterno. No es la oportunidad de crear una halo de esperanza ni sembrar emblemas en el apogeo de la póstuma civilización. Nunca hubo lugar para la creación de nuevas especies ni de nuevos sistemas de reparto, por lo que el hambre y el reproche fueron creciendo más y más; era un ciclo sin fin. Pero yo no soy quien para abordar estas historias ni para condenar a nadie. Mi historia transcurre en el desierto, De la humanidad queda bien poco. El hombre ha pasado a ser solo un numero; un concepto. Fuimos pocos los que resistimos, pero supimos creer y avanzar. Y la soledad y el destierro y el hambre pasaron a ser temas de trascendencia menor. Dejé de pensar que el cambio procedería de quienes sobrepasaron el límite de la insistencia. Mi historia es la historia de la calamidad, pero también de la esperanza. Mi renacimiento vino de la mano de la santidad; de la trascendencia. No en vano formé parte de una cuestión mayor. | No es un buen momento para presumir ni hacer alardes de las cosas que he ganado u ofrecido para al menos poseer un lugar en el trono eterno. No es la oportunidad de crear una halo de esperanza ni sembrar emblemas en el apogeo de la póstuma civilización. Nunca hubo lugar para la creación de nuevas especies ni de nuevos sistemas de reparto, por lo que el hambre y el reproche fueron creciendo más y más; era un ciclo sin fin. Pero yo no soy quien para abordar estas historias ni para condenar a nadie. Mi historia transcurre en el desierto, De la humanidad queda bien poco. El hombre ha pasado a ser solo un numero; un concepto. Fuimos pocos los que resistimos, pero supimos creer y avanzar. Y la soledad y el destierro y el hambre pasaron a ser temas de trascendencia menor. Dejé de pensar que el cambio procedería de quienes sobrepasaron el límite de la insistencia. Mi historia es la historia de la calamidad, pero también de la esperanza. Mi renacimiento vino de la mano de la santidad; de la trascendencia. No en vano formé parte de una cuestión mayor. |
No es un buen momento para presumir ni hacer alardes de las cosas que he ganado u ofrecido para al menos poseer un lugar en el trono eterno. No es la oportunidad de crear una halo de esperanza ni sembrar emblemas en el apogeo de la póstuma civilización. Nunca hubo lugar para la creación de nuevas especies ni de nuevos sistemas de reparto, por lo que el hambre y el reproche fueron creciendo más y más; era un ciclo sin fin. Pero yo no soy quien para abordar estas historias ni para condenar a nadie. Mi historia transcurre en el desierto, De la humanidad queda bien poco. El hombre ha pasado a ser solo un numero; un concepto. Fuimos pocos los que resistimos, pero supimos creer y avanzar. Y la soledad y el destierro y el hambre pasaron a ser temas de trascendencia menor. Dejé de pensar que el cambio procedería de quienes sobrepasaron el límite de la insistencia. Mi historia es la historia de la calamidad, pero también de la esperanza. Mi renacimiento vino de la mano de la santidad; de la trascendencia. No en vano formé parte de una cuestión mayor. |